miércoles, 22 de noviembre de 2017

Días de uno y otro

Otro espacio de cambio.
Incertidumbres descolocadas.
Moverse a Quiénsabedonde.
Volverse a Quiénsabequién.

Y así mi ser se aloja
en dos futuros inciertos.
El uno por desconocido y borroso.
El otro por esquivado e inesperado.

El uno parece
como si no me importara.
Como si supiera que de una forma u otra
llegará un espacio, donde estar.
Cuando en realidad mi ser sabe
que la carga es mayor y merece
más atención la tarea.

El otro me mueve
demasiado más que el uno.
Me lleva fuera de mi, sin razón, y sin buscarla.
Me cortó en dos, me sacó
cosas que creía lejanas, pero que habitan
en mis huesos y mis sesos,
y que estoy por controlarlas.

No me atrevo a resolver.
No me atrevo a dejar.
No me atrevo a descubrir.
No me atrevo a encontrar.
A encontrar ni lo uno,
ni lo otro.

El espacio necesita tiempo
Tiempo que no tuve,
que no me di.

El tiempo no ha pasado
¿Tiene que haber concretos?
No lo sé.

Y en todo esto, como siempre,
no resuelvo nada,
no dispongo.
Porque disponer,
en el uno no lo intento,
en el otro me da miedo.

Sigo nadando
sin saber
qué viajes vendrán,
qué miradas habrá,
qué sueños florecerán.
Pero con todo,
y a pesar del tono
sonreír me da
para algunos días más.









Bocetos de pseudopoesía

Desahogo con esperanza

No quiero ni empezar a pensar  en que esto pueda acabarse. Ha sido (¿es?) algo tan  inexplicablemente bueno, que me da miedo la posibilidad ...