miércoles, 30 de noviembre de 2011

Escúchalo

Me ruge el estómago.
Cruje la silla en la que estoy.
Suenan las teclas del ordenador.
Aparece un extraño pitido lejano.
Un coche y un murmullo de música rap.
Se cae un cable, se cierra una puerta lejana.
Dos ladridos: uno grave y otro agudo. Discuten.
Más coches.
Una moto.
Silencio.
Un ligero rumor del motor del ordenador.
De nuevo la silla.
Platos y gritos lejanos.
Un chirrido, parecido a un derrape.
Espeluznante silencio de dos segundos que se me hacen eternos.
Gritos mucho más fuertes.
Llantos y gemidos horribles.
Al rato, una sirena canta un reclamo que invita a los navegantes de los coches a apartarse y dejar pasar la ambulancia.
Murmullos de gente, flashes de cámaras, personas dando órdenes.
Silencio.
Me ruge el estómago.

lunes, 28 de noviembre de 2011

El huevo o la gallina

Pollo empanado.

Meter el pollo en huevo batido.

Rebozar con pan rallado.

Freír en abundante aceite.

Disfrutar.

Muy bien, ahora, observemos.

¿Qué es el huevo? La menstruación de la gallina. La carne de pollo es gallina.

Pan rallado. Hecho de harina de trigo, lo que comen las gallinas.

Pollo empanado.

Meter el pollo en la menstruación de su madre.

Rebozar con su habitual comida.

Freír en abundante aceite.

Disfrutar.

Es paradójico que para cocinar algo lo mezclemos con algo que sale de sí mismo.

Es posible que funcionemos mejor si llevásemos siempre una cobertura de nuestra propia esencia. Sé tu mismo, y si te cuesta, acuérdate del pollo empanado.

Por cierto, me encanta el pollo empanado.

domingo, 27 de noviembre de 2011

De serpientes y manzanas


¿Por qué se empeña la serpiente en obligarnos a desear lo imposible?

Maldito reptil, no quiero tus manzanas. Son dulces, perfectas, pero no las puedo comer.
Maldita mujer, Eva, primera en sucumbir, que me incita con sus sutiles encantos a probarlas. Coloca la manzana ante mis narices, y sin vacilar, me susurra: "¿Te gusta? ¿Quieres probarla? Pues es tuya" Cuando me resuelvo a intentarlo, la aparta de mi boca haciéndome morder el frío aire.

Maldito reptil, que una vez vencido, vuelve cuando estoy indefenso. Anciano y listo reptil, que sabe que en la realidad no puede abatirme, me ataca en sueños, mostrándome sus manzanas de mil formas. Millones de ellas, rojas, verdes, doradas. Algunas cantan, otras danzan a mi alrededor. Me hablan. Me hablan de amor, de deseo, de arte con sus bocas llenas de pepitas.
Maldita fruta, que me conoce mejor que nadie, cuyo jugo corre por mis venas, me tortura con sus promesas de poca monta. Cual niño mimado que no tiene su juguete me hace sentir. "Niño adulto, niño con barba" me llama la hija del manzano.

No puedo, no puedo, no debo.
Me despierto.

Talía y Melpómene

Aceitunada piel morena,
locura en el rostro.
Explosiones sorprendentes
aroma profundo.

Laureada belleza griega,
mas afiladas sus zarpas.
Esfinge perfecta,
dos veces vencida.

Llegas volando, nadando,
te desplazas sin vacilar.
Provocándome respirar,
me arrancas las uñas.

Es simple, es redondo,
es totalmente imposible.
Nunca se si es cierto o no.
O no quiero saberlo.

O si,
siempre lo se,
siempre es que si.
Mi cerebro es idiota,
yo soy un erudito, ¿o es al revés?


(bocetos de pseudopoesía)

Desahogo con esperanza

No quiero ni empezar a pensar  en que esto pueda acabarse. Ha sido (¿es?) algo tan  inexplicablemente bueno, que me da miedo la posibilidad ...