A- ¿Qué busca?
B- La felicidad.
A- Esta si que es buena. Se nos ha agotado esta misma mañana. Un señor se ha llevado toda la que nos quedaba.
B- Lógico.
A- Pues yo no lo veo tan lógico.
B- ¿Qué es lo que le parece raro?
A- ¿Usted no lo ve extraño? Se lo estaba diciendo a mi jefe, la felicidad lleva años aquí acumulando polvo y nunca nadie la había querido. De pronto un día un señor viene y se la lleva toda. Nosotros, encantados de deshacernos de semejante producto que solo nos había proporcionado problemas de espacio, se la dimos toda sin rechistar. Y, ¿puede creer usted que ya van siete personas que han venido buscando felicidad en lo que va de día?
B- Pues claro que me lo creo, todo el mundo quiere tener la felicidad.
A- No es eso lo que me demuestran mis veintitrés años de trabajo, señor.
B- Pero, ¿es que no ha visto usted el anuncio?
A- ¿Qué anuncio?
B- ¿En qué mundo vive? El anuncio de la felicidad, está en todas partes desde ayer. En la televisión, en las calles, en internet, ... Todo el mundo lo ha visto y quiere tener la felicidad, es la gran novedad más popular de la década.
A- ¿Novedad? No me haga reír, este artículo lleva disponible desde antes de que yo entrara a trabajar aquí, no es ninguna novedad. Yo mismo lo adquirí hace diecinueve años y lo he disfrutado bien. Es cierto que a veces flaquea y parece que se va a agotar, pero con recargarle el depósito o enchufarlo a la corriente se resuelve. Al principio no podía vivir sin separarme de ella, tenía miedo de dejarla por ahí, o de que me la robaran, pero al ver que nadie parecía demasiado interesado en ella, me fui despreocupando y ahora la tengo encima de la mesa de noche, entre el despertador y el vaso de agua. Ahí hace su función a las mil maravillas. Ahora me dice usted que todo el mundo la quiere porque la anuncian. Pues bueno, así la gente la podrá disfrutar. Pero aquí no nos queda. Si gusta usted alguno de nuestros otros artículos.
B- No, muchas gracias, seguiré mirando a ver si la puedo conseguir en otro lado, aunque a estas alturas lo veo difícil por el precio que pretendía pagar, buenas tardes.
A- Buenas tardes.
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