Y hablaba de pájaros.
Usando una metáfora
de pacotilla,
de pocamonta.
Y decía que me visitaban.
Y que no eran,
que los soñaba.
Como Alicia.
Una Alicia que despierta.
Un yo que quizás, también.
O eso creo, de un sueño
que nunca fue sueño.
"No sé qué hacer".
Porque decirlo así es más difícil.
Porque es más necesario.
Porque es indudablemente lo que es.
Y hablaba de algo terrible.
Y de algo maravilloso.
Y es las dos cosas.
Como todo, compensado.
Un día de entusiasmo,
de gusanos en el esófago,
de cabezas flotando,
de mirar atrás, adelante y atrás.
Me pregunto, siguiendo ahí.
Me miro y sé
que el tiempo se conoce.
Que ahí lo podré ver, o intuir.
Me pregunto, sí ya lo sé.
Si el tiempo no hará nada.
Si sólo tiene que caer,
en la vida, todo dónde le toca.
Y que el descanso, deseo,
me ayudará a algo.
En algo.
Para poder mirar.
(Bocetos de pseudopoesía)
martes, 27 de marzo de 2018
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